Si tu constructora no encuentra fierreros, cimbreros o albañiles, lo más probable es que el problema no sea de captación. Es de seguimiento.
Lo digo porque lo medimos. En un desarrollo de vivienda con más de 15,000 casas construidas, el embudo de reclutamiento tenía más de 4,000 candidatos registrados. Gente que había levantado la mano, dejado su teléfono y dicho a qué se dedicaba.
Y aun así faltaba personal en obra.
Los números que nadie estaba viendo
Al abrir el embudo, esto era lo que había:
- 1,034 candidatos sin procesar, parados en la entrada
- 466 ya calificados y agendados, esperando que alguien les llamara
- 3,280 sin ninguna tarea asignada — es decir, sin nadie responsable de contactarlos
- Cero aprobados para contratar
En una muestra de 430 candidatos, solo 37 estaban marcados como contactados. Un 8.6%.
Nueve de cada diez personas que levantaron la mano para trabajar nunca recibieron una llamada.
El filtro funcionaba. El teléfono no.
Lo interesante es que la parte automática sí servía. Un asistente hacía las preguntas correctas: a qué te dedicas, traes cuadrilla, de cuántos, tienes herramienta, de dónde eres. Calificaba bien y agendaba la cita.
El proceso se caía justo después. El candidato quedaba listo, con su cita puesta… y ahí se quedaba, porque no había nadie con la instrucción clara de llamarle ese día.
Es el error más caro y más común en reclutamiento de obra: se invierte en atraer gente y se descuida el tramo de treinta segundos donde alguien tiene que marcar.
Lo que un candidato de obra no te perdona
Un fierrero con cuadrilla no espera. Si levantó la mano contigo el lunes y nadie le habló, el miércoles ya está en otra obra. No es deslealtad: tiene que comer y traer gente que también come.
Cada día que un candidato calificado pasa sin recibir llamada, su probabilidad de contratación se desploma. No porque pierda interés en el trabajo, sino porque encuentra otro.
Cómo se arregla sin contratar más reclutadores
La solución no fue conseguir más candidatos, sino repartir mejor los que ya había:
- Reparto automático cada mañana. Los candidatos que quedaron listos se dividen en partes iguales entre los reclutadores del equipo.
- Cada quien recibe su lista, con el contexto ya resuelto: oficio, si trae cuadrilla y de cuántos, si tiene herramienta y de dónde es.
- El sistema marca al candidato como asignado en el mismo movimiento. Si el sistema es el único que puede mover a alguien de "listo" a "asignado", es imposible que dos reclutadores llamen a la misma persona.
- Un reporte diario dice cuántos se repartieron y a quién le tocaron.
Nada de esto es tecnología complicada. Es quitarle a un humano la decisión de a quién le toca qué, que es justo donde se atoraba.
Antes de invertir en más publicidad
Si te falta gente en obra, revisa esto antes de gastar un peso más en atraer candidatos:
- ¿Cuántos candidatos tienes registrados que nunca recibieron una llamada?
- ¿Cuánto tarda alguien en marcarle a quien se registró ayer?
- ¿Puedes decir hoy quién es el responsable de llamarle a cada uno?
- Si dos reclutadores marcan al mismo señor, ¿te enteras?
Si alguna respuesta es "no sé", el problema no es de captación. Y meterle más presupuesto a la publicidad solo va a hacer más grande la lista de gente a la que nadie le habla.
